Sin la debida educación

No se trata de libertad de expresión. Es, simplemente, educación y respeto. A muchos demócratas de hoy en día se les llena la boca con palabras como "libertad" y "derechos" cuando en realidad, en el fondo de su ser, albergan un alma profundamente totalitaria. Libertad sí, derechos también, pero respetando sus límites.
Con motivo de la controversia generada por el secuestro de El Jueves, son muchos los que han salido apresuradamente a hablar de libertad de expresión, confundiendo la velocidad con el tocino. Algunos de los que ahora se rasgan las vestiduras y se dan golpes de pecho defendiendo el indudable valor de la libertad de expresión, no salieron jamás a defender a las víctimas de los atentados de la banda terrorista ETA, ni a defender la libertad de los desfavorecidos, de los pobres, de los marginados y de las minorías. Este tipo de gente sólo defiende a quienes se "cagan en la puta España" y a otros personajes vergonzantes de este país.
Urge redefinir nuestro concepto sobre la libertad de expresión, de manera especial en los medios de comunicación. Debemos buscar y encontrar lo que se ha perdido, que no es otra cosa que el buen gusto, el respeto, la cortesía, la categoría, el saber estar y, en definitiva, la clase. Los valores mencionados están hoy en franco declive, lo cual debería disparar todas las alarmas. Sin educación, sin respeto, sin prudencia, no cabe hablar de libertad de expresión. Esta crisis de valores cívicos pinta un presente y un futuro nada halagadores para nuestra sociedad.


ran-part-2 dijo
Concuerdo, la libertad de expresión se debe hacer valer y sobre todo darle un giro real del significado urgente; pues muchas veces decimos que nos expresamos con libertad cuando no es asi.
P.D. La imagen del principio es muy inquietante.
16 Agosto 2007 | 06:56 AM